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Verano: cómo cuidar la piel con ingredientes naturales

Verano: cómo cuidar la piel con ingredientes naturales
16 Dic
2019

Cuando comienzan los días de sol y calor, tenemos que recuperar la piel y el cabello de las consecuencias del frío y prepararnos para exponernos directamente y con más frecuencia al sol.

Cuáles son los productos, fórmulas e ingredientes que pueden ser nuestros aliados y ayudarnos a adaptar nuestra rutina de higiene y belleza durante el verano.


¿Hay que agregar más productos a la rutina de cuidado de nuestra piel para que luzca más saludable?
Es importante cumplir nuestra rutina diaria reforzando sus tres pasos: limpieza, hidratación y protección. En cada uno de ellos, podemos utilizar productos con proteínas, emolientes y activos hidratantes que protejan la piel del calor, los cambios bruscos de temperatura y la polución. Así, se conseguirá eliminar las células muertas, estimular la formación de nuevas células y reactivar el colágeno natural.


Cuando empieza el verano, en el cuidado diario de nuestra piel podemos tener como aliados a los ingredientes que componen cremas lociones para la piel que la mantienen hidratada y protegida.


Los bioactivos, es decir, los activos derivados de extractos de semillas, hojas y/o cáscaras, concentrados, libres de conservantes y 100% de origen natural que se obtienen a través de un proceso único de extracción y purificación. El Rambután, por ejemplo, es un árbol proveniente de los primeros jardines orgánicamente certificados de Vietnam que es pariente cercano del árbol de lichi. Sus frutos son ricos en hierro, vitamina C, fibra y antioxidantes. El extracto de su cáscara refuerza la capacidad de la piel de retener agua, llena los queratinocitos de energía, aumenta los fosfolípidos y también la síntesis de ceramidas de cadena larga, que funcionan como barrera de protección.


Los activos e ingredientes de origen natural, biodegradables y provenientes de recursos renovables como plantas, frutos y semillas pueden tener distintos efectos sobre nuestra piel. Los productos con activos derivados de la hoja del árbol de argán protegen del daño y el envejecimiento que provocan la polución y los rayos UV y también aportan la hidratación para la piel. Lipofructyl™Argan, por ejemplo, es un ingrediente activo desarrollado por BASF, derivado de la hoja del árbol de argán. Al ser rico en ácidos grasos poliinsaturados (incluido el ácido linoleico, omega-6) y tocoferol natural, es nutritivo y regenerador.


Otro aliado es el extracto de las semillas de Bixa orellan, que reduce la producción de sebo limitando la proliferación de sebocitos en las glándulas sebáceas y ayuda a afinar los poros y reducir las manchas en la piel.


¿Cómo elegir el mejor protector solar para nuestra piel?
Muchas veces cuesta utilizar protector solar durante todo el año porque al aplicar el producto experimentamos una sensación de grasitud. Sin embargo, hoy existen formulaciones modernas efectivas y agradables al mismo tiempo.
Hace unos años, eran más pastosos, no se absorbían adecuadamente y parecían generar una nueva capa en la piel. Además, cuanto más alto era el SPF, más difícil era lograr una buena “sensorialidad” en el producto. Pero eso quedó en el pasado y en la actualidad hay muchos productos con SPF 50 que crean un efecto similar al de una loción y tienen una textura más ligera que no deja brillo residual y son fáciles de aplicar. Esta sensación se crea mediante el uso de filtros UV más eficientes, que se pueden incorporar a las fórmulas tanto en la fase de aceite como la de agua y además aumentan el SPF con bajas concentraciones de uso.


Independientemente de la versión, los protectores solares son sometidos a pruebas para comprobar su propiedad de atenuar las radiaciones UVA y UVB. Aplicados de la forma correcta y en una cantidad suficiente, los geles o cremas proporcionan el mismo nivel de protección.


La protección solar mantiene la piel sana, incluso antes del verano, ya que más del 80% de la radiación ultravioleta traspasa las nubes. El uso de protectores solares previene las quemaduras en la piel producto de los rayos UVB, pero también de efectos menos visibles resultado de la radiación UVA que también penetra en la piel, como el envejecimiento prematuro y la aparición de melanomas.


¿Qué ingredientes tenemos que buscar en un shampoo para combatir los efectos del verano?
Durante el verano exponemos el cabello a mayor cantidad de horas de sol y cambian nuestras rutinas al aire libre. Para cuidar el pelo de diferentes agresiones, el coco, el argán, la moringa y la cassia silvestre, presentes en distintas soluciones para el cuidado del cabello, permiten protegerlo de manera natural
Si tenemos un cabello seco es importante que busquemos un shampoo humectante. Si nuestro cuero cabelludo es sensible, debe buscar productos que nuestra piel tolere. Si sentimos que nuestro pelo está pesado, podemos purificarlo y liberarlo de los efectos residuales.


Existen proteínas, emolientes y activos que además de reparar la salud de nuestro pelo, provienen de fuentes naturales y renovables.


Si el cabello está dañado internamente, la silicona puede enmascarar el daño. Sin embargo, existen ingredientes naturales libres de silicona que actúan en el interior de las fibras. Los emolientes obtenidos del aceite de coco, por ejemplo, revitalizan el cabello y le aportan suavidad. Son lípidos micronizados que se utilizan como alternativa a la silicona y además son biocompatibles con nuestra piel porque no genera irritaciones. Repara intensamente, evita el quiebre del cabello, realza el brillo y posibilita un efecto seda.


Especialmente en la ciudad, nuestro cabello pierde volumen, fuerza y color, se ve seco y se vuelve más poroso. Para prevenir que las micropartículas y los gases presentes en el ambiente se adhieran al pelo, cada vez aparecen más soluciones que disminuyen los efectos de la polución y lo vuelven menos vulnerables.


Uno de los ingredientes que fortalecen tanto a los cabellos normales como dañados son las microproteínas de la semilla del fruto de Moringa, un árbol con grandes propiedades que crece en zonas tropicales y subtropicales. De su semilla se extrae un aceite (también llamado Behem) que antiguamente se utilizaba para preparar cosméticos y medicinas y hoy es una barrera frente a la suciedad, la polución y los rayos UV.


Existen soluciones que se producen a través de un concentrado de la planta de Cassia. Esta hierba silvestre nativa de Asia tiene propiedades antioxidantes que permiten recuperar, proteger y fortalecer el cabello. Si es aplicado en la raíz del cabello, su acción retrasa la aparición de canas, mantiene el color natural y estimula el crecimiento.


Especialista consultada: Dra. Silvina Quintana Lazópulos, experta en innovación en cuidado personal de BASF Argentina.

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