Los Intereses Nacionales ante una Coyuntura Cambiante

Los Intereses Nacionales ante una Coyuntura Cambiante
10 Nov
2019

La consideración de los intereses nacionales permite desplegar tanto el accionar interno como externo del Estado a fin de materializar un desarrollo armónico contemplativo.

Su correlación con los factores geopolíticos nos permite entender su dimensionalidad y proyección tal como sucede con los países de alto y medio desarrollo del planeta y que se constituyen más allá de una coyuntura persistiendo en el tiempo.


La Argentina debido a sus crisis recurrentes y a la dualidad de las políticas internas aplicadas siendo el apuro la moneda corriente ha perdido la dimensionalidad de estos factores en un mundo cada vez mas friccional y desafiante en cuanto a la competencia, la seguridad y estabilidad política que los distintos Estados buscan generar.


El país esta considerado como una potencia de desarrollo medio con grandes asimetrías poblacionales y de una concentración macrocefalica en su despliegue centro-este.


La distribución de sus recursos presenta un despliegue también concentrado pero la explotación recientemente acentuada de sus recursos mineros localizados sobre su ladera oeste ha permitido desplegar un desarrollo alterno.

La disposición de la oferta productiva con miras al abastecimiento externo es uno de los ejes centrales a la hora de considerar este fenómeno en perspectiva de los mercados tradicionales argentinos que se extienden sobre su principal vecino, el distante oriental, el viejo continente y la potencia imperial.


La necesidad imperiosa de constituir un flujo regular de divisas a través del comercio exterior donde la política juega un factor determinante en la apertura y sostenimiento de las relaciones comerciales invita a pensar cuales son los desafíos argentinos en los próximos años.


Si bien variados analistas prefiguran un repliegue geo estratégico de los EEUU sobre el Continente lo que invoca a una injerencia relevante de su parte – siendo estas últimas décadas la de su mayor caída, pero incisiva al interior del espacio – desde que situación local se puede desplegar la diplomacia.


En efecto, el peso político de la Argentina es mayor que su peso económico – relegado a Brasil – y su capacidad de ser un actor de estabilidad regional puede ser el lugar más conveniente al país.


Consecuentemente, la retorica radicalizada otrora de otra década puede caer en cierto desuso estableciendo una relación más política con la todavía potencia hegemónica lo que quizás pueda permitir una mayor apertura de su gran mercado que por la guerra comercial en puertas esta siendo restrictivo al gran país de Oriente.


Quizás pueda ser ello una moneda de cambio al par de facilitar mejores condiciones de los agudos compromisos externos establecidos por la administración local anterior.


Por otra parte -siendo un proceso que las estadísticas comerciales de los últimos 30 años no permitirían faltar a la verdad – la Argentina ha perdido parcialmente sus mercados tradicionales y es necesario establecer una agresiva política comercial que permita su adecuada recuperación algo que los roces diplomáticos presentes y futuros podrían generar y de esta manera re equilibrar la balanza comercial argentina.

Para ello – y según exitosas experiencias internacionales – el establecimiento in situ de nuestros actores comerciales es casi un factor sine qua non a la hora de emprender dicha gesta, permitiendo una incidencia directa en los mercados externos lejos de las variaciones cambiarias locales y dinamizando el trabajo genuino argentino con la colocación de bienes y servicios de alto valor agregado y económico.


Una reactivación externa de la mano de un esperado reflujo interno fruto de las políticas a generar por la próxima administración del Estado.


Re direccionar geográficamente nuestro comercio como consecuencia de los acuerdos políticos para que cuya estabilidad sea acorde con el aumento de la producción interna que dinamiza el mercado laboral y por ende la capacidad tributaria del país que a su vez es re distribuida en obras y servicios que todos los ciudadanos demandan.


La potencialidad argentina todavía descansa en libros y papers siendo necesario su despertar de la mano de una Política de Estado que sea acorde a sus Intereses Nacionales.


Una nueva oportunidad se presenta y el establecimiento de bases solidas de crecimiento tiene que ser la tarea pendiente de las próximas autoridades.


Aunemos nuestros anhelos en un fin común.


Ezequiel Beer
Geógrafo UBA
Analista Político

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