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Consejos para las familias con hijos con discapacidad

Consejos para las familias con hijos con discapacidad
24 Nov
2020

La primera recomendación es potenciar el trabajo mancomunado entre las partes involucradas: la escuela, los docentes, la familia, el equipo de apoyo a la integración y hasta algunos de los compañeros del niño.

El rol vinculante en esta modalidad, a diferencia de lo que ocurre cuando se asiste a la escuela, lo tendrá la familia, acomodando espacios y tiempos de estudio.
Para generar una experiencia positiva y un buen recuerdo en el niño de esta etapa de exposición a una educación basada en plataformas digitales es imprescindible el acompañamiento permanente del adulto del hogar liderando al equipo de trabajo, dividiendo responsabilidades entre las partes y asistiendo, consultando y consensuando con cada una de ellas. La madre o el padre pasa a ser el jefe del equipo. Su rol activo, que promueve y mantiene la articulación de las partes, conlleva una carga adicional de tiempo y emociones.


De ahí la importancia de seguir estos consejos:
Mantener un contacto fluido con el equipo docente
Es importante comunicarse con quien coordina las materias y con los docentes –quienes seguramente ya conocen la situación particular del alumno- y “negociar” los objetivos: por tema en el primer ciclo de primaria y por materia en el ciclo superior y en la secundaria. Este contacto puede llevarlo a cabo el equipo de apoyo a la integración con previo consenso familiar en función a la dinámica del hogar, la disponibilidad de tecnología para la comunicación y la flexibilidad horaria de quien acompañe dentro de casa al alumno, en especial si necesita asistencia para la conexión, la atención, la redacción u otras actividades.

Es bueno que a priori todas las partes sepan qué se puede esperar: entre los modelos que podrían funcionar se cita la concreción de algunos objetivos de cada una de las materias o asignaciones completas de menos materias por semana o quincena, una menor presencia en los encuentros virtuales o la entrega de actividades fuera del tiempo acordado. Siempre priorizando la flexibilidad y chequeando y planteando nuevas metas conforme pasan las semanas.


Relativizar la exigencia
¿Es necesario que el niño o la niña cumpla con todas las tareas que se le asignan? ¿Representa un problema si no termina en tiempo y forma los ocho ejercicios de matemática, propuestos el mismo día en que debía completar un experimento de ciencias naturales? La respuesta es no. Lo ideal es encontrar un modelo que no resulte tan exigente para la familia que, como mencionamos, cumple el rol principal en este esquema vincular entre escuela y casa, y que sea útil para la experiencia de aprendizaje del niño. Es importante considerar el contexto general que estamos viviendo y comprender que hacemos lo mejor que podemos con las herramientas con las que contamos, tanto materiales como emocionales.


Ordenar los contenidos que se van a trabajar cada día
Sería recomendable que el papá o la mamá pudieran tomarse un rato, a primera hora de la mañana o al cierre del día anterior, para crear una jornada más previsible en materia escolar. El objetivo es generar un juego de equilibrios entre las asignaciones nuevas y las que hubieran quedado pendientes de días previos. Del mismo modo, hay que encontrar el balance entre los contenidos más trascendentes, los más divertidos y los que resultan más sencillos para el alumno.


Por Jennifer Jarak, Fundadora y Directora de Acciona por la Inclusión, www.accionainclusion.com 

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