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Sonia Nabarro, la montehermoseña que donó médula ósea nos recuerda la importancia de donar vida

Sonia Nabarro, la montehermoseña que donó médula ósea nos recuerda la importancia de donar vida
04 Jul
2020

Cuando hablamos de donación de médula hablamos también de salvar vidas, todo ello mediante un proceso que puede resultar algo engorroso, pero que no deja ninguna secuela; sin embargo, aún son muchas las dudas que asaltan a los interesados y precisamente para despejarlas Sonia Nabarro, una vecina montehermoseña de 40 años, madre de 3 hijos (15,17 y 22 años), abuela y esposa, a tan solo días, narra su experiencia personal como donante.

Sonia fue la primera en inscribirse como donante en la campaña de donación de médula ósea lanzada por el Hospital Ramón Carrillo en el año 2016, el procedimiento consistía en una extracción de sangre donde parte de la misma fue enviada al INCUCAI (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante) donde se realizan todos los estudios correspondientes para poder ingresar al Registro Nacional de donantes voluntarios, vale recordar que dicho registro forma parte de la Red Internacional Bone Marrow Donors Worldwide (BMDW), que agrupa registros de más de 63 países y que actualmente cuenta con más de 32 millones de personas anotadas, por lo que toda persona inscripta en el Registro Argentino está dispuesta a donar CPH a cualquier persona del mundo que lo necesite. Un año más tarde, Sonia ya formaba parte del banco de donantes y solo restaba esperar que alguien en el mundo necesitara de su médula para poder vivir.


Fue entonces que el pasado 2 de abril, un día después de que se celebrara el 17º aniversario del Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH) del INCUCAI, Sonia recibe un mensaje vía whatsapp donde luego de pedirle la confirmación de sus datos personales, le comunican que debería de actualizar los análisis presentados en el Registro de donantes, porque era potencial compatible.


No es hasta después de los resultados óptimos de los nuevos análisis, que Sonia se entera que era un 90% compatible con alguien en el mundo que estaba necesitando de su ayuda para vivir.


Luego de que el médico del paciente receptor determinara que Sonia sería la donante comenzó ésta maravillosa historia de dar vida.


La posibilidad de donar se transformó en realidad a medida que se estipulaban las fechas, el 15 de junio serían los estudios pre quirúrgicos y el 30 sería la colecta.


Los estudios pre quirúrgicos se realizaron en Buenos Aires, por lo que para garantizar los protocolos de aislamiento y salvaguardar la salud de Sonia, por encontrarse el país en Cuarenta debido a la pandemia mundial del COVID-19, el traslado lo realizó personal del Hospital Municipal Ramón Carrillo, personal con el que Sonia resalta estar “más que agradecida por el trato de amor y cariño constante” para con ella, luego de pasar tan solo tres horas en el Hospital Alemán en Buenos Aires, que fue lo que duraron los estudios pre quirúrgicos (un electrocardiograma, análisis completo, una placa de tórax y una ecografía abdominal), Sonia y el personal del Hospital de Monte Hermoso que la acompañó, retomaron la vuelta a casa.


El pasado lunes 30 de junio, llega a Monte Hermoso la ambulancia del INCUCAI para trasladar a Sonia y a su hijo más chico que decidió acompañarla nuevamente a Buenos Aires y finalmente realizar la colecta. El proceso de trasplante de médula puede realizarse de dos maneras, se dona mediante una citoaféresis (se extraen las células madres de la médula ósea del donante para, a posteriori, infundirlas al paciente) o donación de sangre periférica, que es la que realizó Sonia, donde una vez hecha la donación, el producto obtenido se administra al paciente como si fuera una transfusión.


Si bien el donante desconoce cualquier dato sobre el receptor, con el correr de los días y los estudios, Sonia descubrió que la receptora sería una pequeña niña de nacionalidad Argentina y ella como madre de tres varones expresó emocionada que “ahora también tengo una pequeña niña que es parte de mí”. La posibilidad de encontrarse con la pequeña receptora de médula podría efectuarse dentro de un año, siempre y cuando ambas partes así lo deseen, en tanto que en lo inmediato, Sonia resaltó que hay que aguardar tres meses para saber si la medula “prendió” correctamente en la pequeña.


Agradecimiento, amor, apoyo y acompañamiento son las palabras que más resuenan en el relato de Sonia Nabarro, que no quiere dejar de remarcar la importancia del acompañamiento de su familia y “un reconocimiento y agradecimiento especial, a los ambulancieros del Hospital Carrillo Cristian González y Luis Zocchi, que hicieron todo espectacular no solo para cuidarme a mí, sino que a todo el pueblo”, haciendo referencia a las medidas de seguridad y protocolo establecidas por Salud, para la prevención del COVID-19. Y finalizó su relato “ojalá que mucha gente se sume a las campañas y a las donaciones, del otro lado hay mucha gente que lo necesita y no es tan fácil (conseguir donantes), porque es una lotería y donar es muy fácil e importante”.

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