Hola Rosario, Hace 15 años te vi por primera vez… “primera vez consciente”, ya nos habíamos cruzado antes. De hecho, te conocí gracias a mis hermanos varios años atrás. Con solo 17 años me enamoré de vos. Era re chiquita por esos tiempos, pero cómo no enamorarme?, si me trataste tan bien desde un principio. A veces me digo, qué raro que mi vieja me haya dejado conocerte tan de cerca siendo yo tan chiquita. Una genia, no?. Debo confesarte que mi idea era otra, quería viajar, ser diseñadora gráfica y vivir en Buenos Aires. Y bueno, “It`s meant to be”, diría una amiga.

Tenía que ser así, estábamos predestinadas a encontrarnos. Sin dudas, fue amor a primera vista. Sos tan linda! Me mostraste un mundo completamente nuevo para mi. Tuve miedo al principio, era lógico, pero rápidamente supe que con vos nada malo podía pasar. Me entregué a vos sin pensarlo, sentí que no existía nadie más que nosotras alrededor. Vos y yo, éramos una. Esos domingos de verano, vos tan iluminada y yo tan enamorada. Fueron tan felices esos primeros años.

Me acompañaste días y noches enteras, haciéndome el aguante cuando estudiaba dos carreras y andaba siempre cansada, ni hablar cuando empecé mi primer trabajo. Me llevaste a lugares únicos, como cuando me hiciste perderle el miedo al río, y gracias a eso conocí la isla en el Paraná viejo, que lugar tan mágico! Vi cada paisaje con vos, las primaveras en algún parque o andando en bici. Con vos viví cosas tan fuertes! Me viste llorar de tanto dolor cuando se fue mamá y vos ahí, firme a mi lado, me contuviste tanto, nunca lo voy a olvidar.

Sé que por el 2010 tuve ese desliz, pero créeme que no significó nada, no fue un engaño, jamás haría algo para lastimarte. Solo necesitaba tiempo, estaba pasando por el momento más duro de mi vida. Aunque solo fueron seis meses, ya ves nunca pude dejarte atrás, te recordaba cada día! Tuve que buscar una excusa para volver, solo para estar cerca de ti.

Soy una persona con suerte, ya que me volviste a recibir con ese amor que te caracteriza y supimos reconstruirnos. Pasamos tormentas, rayos y truenos juntas, pero creo que le ganan los días a pleno sol y risas. Gracias a vos conocí personas maravillosas, que entraron en mi vida y se quedaron en mi corazón. Obvio, que algunas no fueron tan buena onda como otras, pero todas me enseñaron algo. Rosario, hasta tu nombre me gusta! Lamento profundamente que mi familia no comparta momentos con nosotras, pero viste como son… ellos allá, yo acá.

Eso si, mis sobris te adoran, cada vez que te ven, no se quieren ir. Tenés una conexión especial con los chicos, cuando te veo jugando con ellos es inevitable no imaginar una familia, “mi familia”, “nuestra familia”. Ay Rosario, qué haría sin vos?, me dan vueltas miles de sentimientos mientras te escribo, algunas lágrimas caen lentamente a través de mi rostro. No tengo idea de qué nos deparará el destino, ni sé dónde estaré el año que viene. Tantas preguntas  sin respuestas. Escucho soft jazz de fondo, en casa: mi bunker, vos lo conoces bien. Hoy es domingo 28 de agosto de 2016, y sentí una necesidad muy grande de escribirte esta carta. Sos tan importante para mí, creo que nunca podré soltarte. Nadie me entiende como vos.

Fiel testigo de mis crisis, de mis rayes, de mis ideas locas, de mis nuevos hobbies o emprendimientos, de mis cambios de looks y también de mis progresos, de mi evolución de ser, de mi afán por ser cada vez más independiente y valerme por mi misma.

 Me viste convertirme en mujer, me apoyaste en cada decisión y estuviste al lado mío en cada paso que di y doy.

Sos tan parte de mí, Rosario! Y creo que yo también lo soy de vos. Me diste tanto, me vinculaste directo con el arte, con la música, con el under!

Uff, cambiaste mi vida! Me enseñaste a aceptarme tal cual soy, sin importar qué digan o piensen los demás. A ser libre de pensamiento y acción. Esas infinitas charlas de reflexión, esos libros que leímos y esos lugares culturales que pisamos. No puedo decirte más que palabras de agradecimiento y amor. Te quiero tanto y es que verte hoy así, me llena de tristeza. Me siento impotente, te veo mal, con tantos problemas y tan insegura. No eras así cuando te conocí, eras fuerte, siempre adelante, cada vez más grande y más linda. Avallasante e imponente. Qué pasó? Si bien, lo vi venir, realmente pensé que era algo pasajero y que pronto iba a estar todo bien como siempre. Hoy me di cuenta que no podes seguir así, tenés que hacer algo para frenar todo esto. No puedo permitirlo más! Sé que muchos de los tuyos se alejaron y sé que muchos otros están planeando en hacerlo. Pero tenés un montón

 de amigos que te amamos y siempre vamos a estar con vos, te lo demostramos el jueves pasado. Lo sentiste, no? Tanta energía junta, seguro que lo sentiste. Acá estamos, Rosario, para apoyarte una vez más. Estoy segura que juntos vamos a poder, pero todo va a ser posible solo si vos reaccionas. Ya es hora! Dale, Rosario, por favor , despertáte, te necesitamos de pie!

Tuya siempre, Julieta Eseverri

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